Los 33 mineros que ayer cumplieron 18 días atrapados tras el derrumbe de la mina San José, en el norte de Chile, tendrán que esperar entre tres y cuatro meses antes de que los equipos de rescate logren perforar la roca y llegar hasta ellos a 688 metros de profundidad donde se encuentran refugiados.
Tras conocerse el lunes que los obreros atrapados están vivos, existe optimismo entre los equipos de rescate y el gobierno del presidente Sebastián Piñera de que los mineros podrían con suerte estar fuera del túnel antes de la Navidad, y es que a partir de ayer comenzaron los trabajos de perforación para tratar de suministrarles alimentos y elementos vitales como iluminación, cuidados sanitarios e higiénicos, apoyo psicológico y comunicación con sus familias para inyectarles ánimo en lo que se logra su rescate.
Reportes de las autoridades indican que ya se planea con detenimiento la perforación de un túnel de rescate de 66 centímetros, un poco más del ancho promedio de los hombros de un adulto, lo excavará una máquina sudafricana, la Strata 950, que facilitó la empresa minera estatal Codelco. Esta abrirá primero una sonda guía y después comenzará a ampliar este agujero; su capacidad de avance puede llegar hasta 15 metros diarios, lo que alberga la esperanza de que se llegará en un tiempo récord a donde están los obreros atrapados.
Ayer los rescatistas enviaron a través de la misma sonda con la que se captaron las primeras imágenes de los obreros, agua con glucosa y otros elementos vitales a través de un conducto de ocho centímetros de diámetro y que servirá de cordón umbilical para mantener con vida a los trabajadores, dijo Andrés Sougarret, ingeniero encargado del rescate.
TELÉFONO. Por otra parte, ayer las autoridades encargadas del rescate informaron que se logró enviar un teléfono a los mineros atrapados para estrechar la comunicación y conocer su estado de salud. En una de sus primeras comunicaciones indicaron: “Estamos todos sanos y con hambre”.
Los obreros pidieron comida y también oxígeno, explicó Sougarret. Además de agua, medicinas y alimento líquido, los socorristas comenzaron a mandarles oxígeno, empleando unos cilindros que hacen descender hasta el refugio donde están los mineros, utilizando para ello el conducto de la sonda que permitió comprobar que están sanos y salvos.
Sougarret, que no ha dado detalles del mecanismo de comunicación con los mineros, explicó que seguirán perforando para tener tres vías: una para la sonda, otra para la comunicación y la tercera para la ventilación.
En tanto, autoridades de Salud anunciaron que pedirán orientación a expertos de la NASA para que asesoren a los expertos chilenos sobre las nuevas técnicas disponibles para mantener con vida a personas atrapadas en pequeños espacios como submarinos o naves espaciales.
Tras conocerse el lunes que los obreros atrapados están vivos, existe optimismo entre los equipos de rescate y el gobierno del presidente Sebastián Piñera de que los mineros podrían con suerte estar fuera del túnel antes de la Navidad, y es que a partir de ayer comenzaron los trabajos de perforación para tratar de suministrarles alimentos y elementos vitales como iluminación, cuidados sanitarios e higiénicos, apoyo psicológico y comunicación con sus familias para inyectarles ánimo en lo que se logra su rescate.
Reportes de las autoridades indican que ya se planea con detenimiento la perforación de un túnel de rescate de 66 centímetros, un poco más del ancho promedio de los hombros de un adulto, lo excavará una máquina sudafricana, la Strata 950, que facilitó la empresa minera estatal Codelco. Esta abrirá primero una sonda guía y después comenzará a ampliar este agujero; su capacidad de avance puede llegar hasta 15 metros diarios, lo que alberga la esperanza de que se llegará en un tiempo récord a donde están los obreros atrapados.
Ayer los rescatistas enviaron a través de la misma sonda con la que se captaron las primeras imágenes de los obreros, agua con glucosa y otros elementos vitales a través de un conducto de ocho centímetros de diámetro y que servirá de cordón umbilical para mantener con vida a los trabajadores, dijo Andrés Sougarret, ingeniero encargado del rescate.
TELÉFONO. Por otra parte, ayer las autoridades encargadas del rescate informaron que se logró enviar un teléfono a los mineros atrapados para estrechar la comunicación y conocer su estado de salud. En una de sus primeras comunicaciones indicaron: “Estamos todos sanos y con hambre”.
Los obreros pidieron comida y también oxígeno, explicó Sougarret. Además de agua, medicinas y alimento líquido, los socorristas comenzaron a mandarles oxígeno, empleando unos cilindros que hacen descender hasta el refugio donde están los mineros, utilizando para ello el conducto de la sonda que permitió comprobar que están sanos y salvos.
Sougarret, que no ha dado detalles del mecanismo de comunicación con los mineros, explicó que seguirán perforando para tener tres vías: una para la sonda, otra para la comunicación y la tercera para la ventilación.
En tanto, autoridades de Salud anunciaron que pedirán orientación a expertos de la NASA para que asesoren a los expertos chilenos sobre las nuevas técnicas disponibles para mantener con vida a personas atrapadas en pequeños espacios como submarinos o naves espaciales.
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